No he sido constante en mis publicaciones y eso me apena más conmigo misma que con todos los del proyecto 3 variables, así que aquí les dejo mi trabajo correspondiente a la semana diez y espero estar publicando próximamente otro texto para ir tranquilizando mi consciencia.... jejeje
Castigo
Había entrado ese día, la habían registrado, fichado y había entregado lo poco que tenía de pertenecías… Ese apenas sería el primer día que estuviera ahí y ya sentía que fuese toda una eternidad. La compañera de celda no se había molestado en saludarla y menos en presentarse, pareciera como si estuviera tan ocupada que no habría tenido tiempo ni siquiera para dirigirle una mirada cuando entro y le dijeron que ahí sería su lugar los próximos años.
Como ya estaba ocupada la cama de abajo por la interna que ya estaba ahí, le había tocado subirse en la de arriba en cuanto llego. No sabía que diría, ni que haría todo ese tiempo, pero en ese lugar tan pequeño y oscuro la verdad que el tiempo si pasaba lento.
Pronto perdió la noción del tiempo dentro de la celda de la prisión que le toco, ya que la ventana era tan pequeña que no se podía colar mucha luz del día por ahí, así que después de un rato ella hubiera jurado lo mismo que habían pasado horas o tan solo diez minutos.
- ¿Qué hiciste y cuanto tiempo te dieron? – se oyó una pregunta que solo podría provenir de la cama inferior
- Asesine en defensa propia, me dieron 15 años – contesto Lucía en la cama superior y espero a ver qué reacción tenía en su compañera.
- Mmmm – fue la única respuesta que se escucho y Ana tosió un rato, cuando parecía haber terminado fue el turno de Lucía de hablar
- ¿Y tú? – pregunto al tiempo que temía encontrarse encerrada en una celda de 4 X 4 mts cuadrados con una persona violenta
- Según mate a una persona, – contesto sin mucho interés Ana, espero un momento y luego añadió – solo me faltan 5 años para salir…
- ¿Cómo que según? – pregunto atónita Lucía – si no la mataste ¿por qué estás aquí? – pero no obtuvo respuesta hasta unos minutos después de que Ana pudo controlar un episodio de tos que le dio
- Es que no la mate – dijo tajante- sigue viva pero fingió su muerte y me culparon a mí, por eso estoy aquí…
Lucía no sabía si seguir preguntando no, el tono que había empleado su compañera no le animaba a seguir la charla, y pensó que tal vez lo más prudente sería esperar a que amaneciera para conocerla un poco más. Además no había prisa, ella pasaría mucho tiempo ahí y podría conocerla muy bien en ese tiempo, respiro hondo y cerró los ojos tratando de conciliar un poco de paz para su corazón, entonces oyó que Ana prosiguió su explicación.
- Te aseguro que saldré de aquí – le dijo con cierto tono de irritación en la voz – y cuando salga, haré que valga cada uno de los días que he estado encerrada, la voy a ir a buscar y la voy a matar – dijo tajante y volvió a toser violentamente.
- Creo que estas enferma- dijo Lucía para tratar de desviar el tema, ya que había comprendido que esa mujer estaba resentida por estar encerrada injustamente – ¿no te han dado nada para esa tos? – pregunto
- Si, ya me vieron en la enfermería – le contesto Ana y volvió a toser – pero no te preocupes, una tos no me detendrá para salir de aquí, tengo algo muy importante que hacer al quedar libre… haré que valga el tiempo que he estado aquí…
Pero Lucía no quería seguir con ese tema, sabía muy bien de que se trataría y pensó en lo difícil que sería llevar una estancia tranquila junto a esa persona que solo pensaba en salir a cobrar venganza.
Y comprendió que ella al menos, sí es que salía de ahí con vida, no se sentiría tan frustrada y resentida, al menos ella si había matado al maldito que la golpeaba, al menos ella sabía que era con razón su castigo. Y se compadeció por la interna que estaba bajo su cama con un acceso de tos muy fuerte, quien sabe si sus fuerzas le alcanzarían para cumplir su cometido. Pero ella, Lucía, sabía que su espíritu siempre sería libre aunque estuviera encerrada en esa prisión.
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